sábado, 17 de marzo de 2012

El lugar más bonito del mundo.


Lo mejor y más curioso de todo es como siempre consigue arrancarme una sonrisa, sea cuál sea mi estado de ánimo, siempre consigue hacerlo.
Y yo no puedo evitarlo, y aunque lo intente, ella sola empieza a dibujarse lenta o rápidamente sobre mi cara.
Hay sonrisas falsas, sonrisas que solo manipulan el rostro y lo peor de todo, es que a la vez te engañan a ti misma, sonrisas que jamás consiguen engañar a nadie, porque la sonrisa de verdad no se ve en los labios, se ve en los ojos, que brillan de repente, aún cuando tus labios no sonrían.
Es extraño, porque por muy mal que me vayan las cosas, o por mucho empeño que ponga en demostrar mi enfado o mi tristeza por algo, se destruye mi carcaza y siempre aparece esa sonrisa.
Y hacía mucho tiempo que no sonreía ni me reía de esa manera, hacía mucho tiempo los motivos para estar seria eran mucho más fuertes, y hacía mucho que nadie conseguía derribar mi protección a prueba de robos.
La cuestión es que ahora me gusta.
Me gusta mi sonrisa…pero aún más la suya.
Un largo día de verano, salir de casa y coger una moto, en especial una Vespa blanca y perdernos por las calles sin saltarnos ni el más mínimo detalle de cada edificio.
Sentir como el paso del rápido aire alborota todo mi cabello, sentir su mano apoyándose y acariciando lentamente mi rodilla mientras siento un cosquilleo de esos que te recorren todo el cuerpo desde la nuca hasta los tobillos.
De pronto visualiza un lugar, empieza a reducir la marcha de la moto hasta detenerse totalmente, aparcándola a un lado de la acera, y entonces yo… me acerco al lugar más bonito del mundo (él).
Las ideas revolotean sobre mi cabeza, una de ellas, la que sobresale por encima de las otras, es una terrible necesidad de guardar un recuerdo de cada momento a su lado, y por eso… meto la mano rápidamente en el bolso y saco mi destartalado teléfono móvil, desbloqueo…busco el icono de la cámara de fotos y apunto a mi objetivo, una vez enfocado, comienzo a sacar fotografías, una tras otra…captando en milésimas de segundo cada paso, cada movimiento suyo, cada reflejo de su hermosa mirada.
Necesidad realizada.
Al fin dejo la cámara a un lado y respiro el aire fresco de la tarde, y con una melodía programada ya en mi mente, me pongo a bailar al compás de sus latidos.
Al ritmo que me lleven mis profundos sentimientos.
Y siento como alguien me coge por detrás de la cintura, suavemente, y con el sonido de sus movimientos, del viento y de los pájaros, torna mi cuerpo hacia él y me besa en los labios, siento el roce de su suave piel contra la mía, mientras me río de la felicidad al saber que él está aquí; conmigo.
Al oído, ahora sin esfuerzo, sin vergüenza, le disparo el te quiero más sincero que podría dedicarle jamás a nadie.
La noche va acercándose a nosotros mientras que nuestros ojos se inundan de una inmensa felicidad.
Y previamente, se atreve a preguntarme:
-¿Cuánto eres de feliz?
Yo, segura de mí misma, sonriente, le contesto con una ceja arqueada (como queriendo decir que mi respuesta es lo más lógico del mundo), y con mi voz suave y delicada pronuncio:
-Me faltarían vidas para responderte a esa pregunta.
-Grítale al mundo que me quieres- me pide.
-Te quiero-le susurro muy despacio.
-¿Por qué me lo dices al oído? Me pregunta un tanto curioso.
-Porque tú eres mi mundo- le aclaro.
Ahí, es cuando nos damos cuenta de que no queremos otro mundo que no esté formado por solo nosotros dos.
También es darte cuenta de que existe algo que te inspira, que te alivia, algo con lo que te sientes realmente bien y con lo que no necesitas nada más, algo que realmente te gusta.
Es saber que existe alguien por quien te levantas con una sonrisa, alguien que te hace sentir que solo importas tú. Para mí la suerte es tenerte cerca, saber que estas ahí, besarte, necesitarte, o quererte cada día un poco más.
Sí, eres lo que yo entiendo por suerte.
Sólo fue un gesto, su más mínima atención, lo que bastó para llenarme de ilusiones y expectativas.
Lo supe desde la primera vez que conversé con el, sabía que había encontrado una parte importante de mi vida, pero más tarde me di cuenta de que no sólo era eso, si no que era la mitad de mi alma. Si a el le sucediese algo, podría morir en el intento de solucionarlo.
¡Vamos, sonríe!; deja de pensar tanto y ríe, porque tu sonrisa es lo más hermoso que existe en este mundo.
¿Recuerdas aquella primera vez que nos vimos? Fue como completar un puzzle. Cuando al fin pude abrazarte nuestras almas se fusioran en una sola, fue como si hubiera encontrado la pieza que faltaba para ser feliz.
Y así fue como completé mi puzzle.
Siempre contigo, no importa lo que pase.
Por siempre jamás.




lunes, 12 de marzo de 2012

Eres música.


Una sencilla forma de comparar lo que puede hacerte sentir la música con el amor que puedes sentir por alguien, a través de esa magia que envuelve e hiptoniza tus sentidos, invadiendo cada rincón... cada resquicio existente en ti.


 
Necesitaba algo que me tranquilizara;
algo que me hiciera olvidar por completo la vida misma, algo que me transportara hacia otra dimensión sin tan siquiera tener la necesidad de atravesar la puerta de mi habitación, así que encendí el reproductor de música… y empezó a sonar una balada romántica;
Sin embargo, aunque a otra gente le pareciera un hecho insignificante, esto para mí era como una manera diferente de comunicación, una manera en la que puedes expresar como te sientes por dentro y por fuera, como una manifestación de los sentimientos pero sin tener la necesidad de ser expresados mediante el habla.
La música en mi tenía un efecto de evasión hacia otros sentimientos.
Mientras surgía una bella melodía, se iban invadiendo los espacios invisibles y vacíos de mi corazón descompuesto, podía sentir como todos mis sentidos la alcanzaban al unísono como también mi alma se sumergía fácilmente en ella; 
Brotaban sus notas musicales mientras que a la vez me regalaban una deleite fantasía, tan tenue como el mismo sonido ondeante del viento, el cuál sabes que esta ahí… lo sientes, pero nunca lo puedes ver;
llenando la atmósfera de enigmáticas armonías pudiendo llegar a revivir por unos instantes, mi cuerpo muerto en vida, dejando de penetrar en ese inmenso y tenebroso océano en donde abundaban la soledad y la nostalgia que encogen el corazón entre el pozo del abismo, el cuál era como un túnel largísimo donde no sabía donde se encontraba la salida que me rescatara llevándome a la superficie, pues todo estaba fundido con la oscuridad.
La música es maravillosa en todos los sentidos de la vida, los cuales te hacen formar parte de un mundo maravilloso y mágico, un mundo alejado de esta realidad.
¿Qué ocurriría si desapareciera su mágico lenguaje?
No podría vivir sin ella, porque la música es la melodía, la armonía, el ritmo y la banda sonora de mi vida;
Él es, entre otras muchas cosas, como la música para mí, una parte de mi vida la cuál si desapareciera, ella sería monótona y paulatina.
Y sin él, me faltaría el oxígeno imprescindible para seguir mi vida.






Una estrella.

Sin ti los segundos transcurrirían como un anochecer repentino, mis sentimientos caerían al inmenso vacío de la soledad, mis lagrimas nacerían solitarias y entristecidas... sin ti yo no sería nada, vida mía.
Antes de que llegaras, habitaba entre la oscuridad… lluvia… niebla …, como un día sin su sol, como una noche sin su hermosa luna; 
nada brillaba aunque al menos vagamente, a través de esa densa niebla, podía vislumbrar alguna estrella; pero ésta se encontraba desorbitada, demasiado lejana de mi alcance; esas diminutas estrellas eran ilusiones que aparecían para esfumarse de nuevo, no había ninguna ilusión permanente y aunque lo fuera nunca llegaba a llenarme, a llenar ese vacío que había dentro de mi cuerpo, o de mi alma quizás… 
Se me hacían las horas interminables en aquel agujero, el tiempo no parecía real, las horas pesaban y los minutos se hacían eternos…
Llegué a pensar que la vida siempre transcurriría de este modo, oscura, vacía y apagada, pero apareciste tú en aquella noche mágica, y fue como ver una luz al final del oscuro túnel, pero temía…tenía miedo de llegar a ella y que ésta también se esfumase como una ráfaga de humo, pero no podía hacer nada, pues me sentía atraída hacia ti por una fuerza irremediable.
Me sentía contrariada, por un momento creía que había muerto y había entrado en el cielo, pero era el cielo el cuál había llegado hasta mí, porque al verte el mundo se paró, mi corazón comenzó a pertenecerte y mi mente me ordenó amarte, pero no me hizo falta obedecerla porque ya te amaba.
Cielo y tierra se reunieron para contemplar tu belleza, el mar se abrió paso para ser merecedor de tocar tu maravillosa piel, el sol huyó al irradiar menos luz que tus ojos.
Atrás quedaron aquellas formas que se sucedían sin dejar huella y se deshacían dejando tan sólo un humo blanco, atrás quedaron aquellos sueños que siempre se transformaban en hielo o piedra.  
Mi corazón volvió a latir, la sangre fluía de recorriendo mi cuerpo por cada una de mis terminaciones nerviosas, mi cuerpo muerto y apagado se llenaba nuevamente de vida y energía que incrementaba con cada aparición tuya, fue como renacer.
Cuando escuché tu voz percibí música en mis oídos, los sonidos más oblicuos, los que son una belleza… y cuando me besaste… ese beso mató mi soledad, fue como perder la noción del tiempo y del espacio, fue ver el cielo, las estrellas, fue verte a ti... y con el simple calor de tus brazos me salvaste de las oscuras tinieblas.
Te convertiste en la luz de mi existencia y por eso jamás despertaré de ti, pues tu amor será mi sueño y tu mi eterno refugio.








domingo, 11 de marzo de 2012

Cuanto daría...

Al amar a alguien, de una forma tan bonita y pura, darías cualquier cosa, por imposible que parezca, por fundirte para siempre con esa persona, formando así parte de ella, de su esencia...de su alma...



Daría lo inimaginable para tener lo que guarda tu misteriosa mirada;
por poder conocer el universo oculto en la profundidad de tus ojos;
por dibujar con mis manos esa perfecta línea que forma tu cuerpo, y descubrir los misterios que aguardan en los más recónditos lugares de tu corazón.
Cuanto daría para que el tiempo detuviera el rápido movimiento de las manecillas del reloj cada vez que te miro a los ojos mientras me acerco lenta y suavemente hacia tus labios;
para que las estrellas junto a todo el firmamento iluminasen tu hermosa belleza y la infinita pureza de tu alma.
Daría lo imposible por poder abrazarte y no separarme de ti, como si de dos imanes fundiéndose en uno se tratase,
por poder tomar tu mano y juntos, descifrar nuestro nublado destino.
Me gustaría que hasta la más simple y pequeña gota de la más inmensa lluvia torrencial nos permitiera valorar cada momento que vivimos juntos.
Porque sólo estando a tu lado, puedo regalarle un nuevo sol a cada día, acabando en una milésima de segundo, con la monotonía de una entera vida...apagando así el estruendo del alma mía.



viernes, 9 de marzo de 2012

No me sueltes...


Este corto relato lo escribí un día en el que me sucedió lo escrito, dándome cuenta entonces de que al conocer a una persona en concreto, la vida puede dar un completo giro de 360 grados, haciendo que algunos sentimientos como lo son la soledad o el desamparo, puedan reconvertirse en un sentimiento opuesto, la felicidad eterna.



Demasiadas veces son las que he navegado sin ningún rumbo, sola y sin saber a donde llegaría mi camino.
He marchitado el paso del tiempo con mis desvaríos y desplantes.
He perecido el vértigo, el dolor de alguna muerte, surgiendo entre mis lágrimas en cada oscura noche.
Pero ahora, al conocerte, he podido darme cuenta de qué a tu lado, puedo convertir la soledad en felicidad eterna.
Y es por eso que seremos como dos pájaros que libres, surcarán el cielo entre sus nubes, para que todos aquellos malos recuerdos que va dejando a su paso la vida, podamos dejarlos atrás empezando así una nueva.
Por eso, debo decirte:
Ven conmigo, tomaré tu mano, y buscaremos aquella felicidad que nos espera.

Y llegaste tú.

Cuando realmente amas a alguien, empiezas a descubrir que te invaden nuevos sentimientos, y descubres a la vez que, cuando amas hasta el punto de la locura, hasta tal punto que sin esa persona tu vida sería vacía y monótona, una sola mirada hacia ella, puede bastar para decirle todo lo que sientes, sin necesidad alguna de utilizar el habla.
Te sientes como si estuvieras dentro de un sueño... un sueño del que no deseas despertar ... ¡jamás!.


Un hermoso día llegaste a mi vida, y en aquel momento pude comprender la belleza del cielo en la sinceridad de tu mirada.
Al mirarte, comprendí que incluso las palabras sobran cuando se trata de expresar aquellos sentimientos, que ocultos, aguardan en los más recónditos lugares de nuestro corazón.
Si se pudiera, me gustaría que con tus propios ojos, sin necesidad de mis palabras,
pudieras asomarte y vislumbrar en los adentros de mi alma;
porque sólo así entenderias que una entera vida no me bastaría para explicarte lo mucho que te amo, cuánto desearía fundirme en tu vida, en tus sueños, pensamientos, sentimientos o temores, pero sobre todo en tu corazón.
Formando parte de tu ser, siendo tus ojos... para que así juntos pudiéramos mirar en una misma dirección, bajo el mismo cielo estrellado, respirando el mismo aire y lo más importante, esquivando aquellos caminos que repletos de espinas, nuestro amor jamás se dignará a pisar.
Y volar!!...volar tan alto... que hasta el mismo viento sea testigo de que nuestro amor nunca tendrá fin.
Te amo...
Y éstas palabras contienen toda mi vida.