martes, 29 de mayo de 2012

Ángel de la noche.



En la oscuridad de la noche y a través del oscuro bosque se dirigía hacia mí, sin ningún desenfoque que le impidiera seguir.
Al llegar a mi lado pude sentir que todo su mágico mundo y el mío estaban conectados en el mejor de los momentos, un momento único que sólo a los dos pertenece...
A nadie más.
-¿Cuántos años tienes? Me preguntó.
-Veintidos- le respondí.
-¿Qué haces en este oscuro callejón?- Y delicadamente él mi mano tomó.
Y mientras su mirada estaba fija en mí, me alentó:
-¿Sabes? Hay lugares demasiado peligrosos a los que sería mejor nunca llegar; cierra los ojos y no mires, mientras tanto a la salida te podré guiar.
Le conté mis pesadillas, todos mis miedos y temores, él atento todo el rato me escuchó, cuando con su luz su rostro pude entrever, le abracé sin ni siquiera darme cuenta de que estaba llorando, y fue entonces cuando a mi oído susurró:
 -Hace tiempo que no te veo sonreír, dime ¿porqué te encuentras así? Te aconsejo no mirar tanto el cielo, pues tus pies aún reposan en el suelo.
Yo se que conmigo te gustaría venir, pero aún no te puedo llevar, por muy mal que te vayan las cosas, tu hora aquí aún no está.
Sentí sus labios sobre mis labios, sentí estremecer mi piel. Pues solo con mirarme durante un segundo, se transformaba ese momento en una mirada eterna, la que jamás, aunque perdiendo la memoria, podría ser borrada de mi mente, siendo de imborrable huella.
-Corazón de sútiles latidos amando estás a la persona equivocada, no busques nada en mi corazón, porque es imposible poder darte nada.
 -¿Ahora me pides no amarte de la forma en que te amo?
Si cuando estoy en tus brazos, el tiempo desaparece y cada instante es infinito, cada minuto es eterno.
Si cuando te encuentras lejos, y no siento tu calor, no solo me duele el corazón, hasta los labios me duelen porque no tengo tus besos.
¿Cómo no podría amarte? Cómo no sentir por dentro, que hasta el alma se me quema, arrasada por el fuego que enciendes cuando me miras y me susurras te anhelo.
No me pidas no amarte, porque yo nunca podría hacerlo y si algún día me faltaras, te fueras, o no me amaras, igualmente te querría de la forma en que te quiero.
Por eso, no me pidas no amarte... porque simplemente no puedo, porque mi corazón no se resigna al hecho de no poder tenerte entre mis brazos, rozar tus labios de miel, sentir tu sútil aroma, acariciar tu hermosa piel...
-No digo que no me ames, simplemente ahora no puedo...no debo...
-No me importa, llévame de la mano hacía aquel horizonte sin salida, donde estemos únicamente nosotros, donde el viento cante y lo haga a tu oído, con un sonido susurrante que te diga: te amo, quédate conmigo, pues parte de mi alma ya te pertenece, estás en mí, en mis sueños... permíteme bella noche, seguir durmiendo...
Tu mirada tan tierna y profunda lo dice todo en medio del silencio, elevando mi alma e inundando mi ser, una mirada tan indescriptible que llena de amor a mi corazón haciéndolo latir y haciéndome sentir que estoy viva.
-No soy tan sólo un sueño, estoy aquí, y cuando cierro los ojos puedo ver tu mirada, una mirada penetrante como el sol penetra en mi piel y tan transparente como solo el agua puede ser.
-Te amo, porque cuando estamos juntos es como fundir dos corazones en un solo latido, porque mi amor por ti es eterno.
-Eterno es un segundo lejos de ti, ¿cúantas eternidades ya viví? parece que Dios me ha castigado.
Para ti eterno es mucho pero para mi es tan poco... porque para ti eterno es para siempre, pero para mi es poco para amarte, pues te amo más que nadie. ¿O acaso no entiendes la forma en la que te amo?
-Eternamente?
-Para siempre.