jueves, 13 de septiembre de 2012

Relato #1.



Una hermosa escena en aquel claro del bosque, donde solamente habitaban la luz de la luna y las estrellas.
Era algo mágico, daba la sensación de estar alejado de nuestro mundo, como si nadie supiera de su existencia, como un espacio que hubiera sido creado solamente para nosotros, utilizándolo como un refugio donde podíamos estar él y yo solos. Parecía ser que nadie conocía su existencia.
En realidad no sabía exactamente porque estábamos allí, aunque mi instinto parecía que si, pues parecía que el temblor me iba a doblar en dos, en cada segundo que pasaba más se aceleraba mi corazón, mis manos temblaban tanto como también lo estaba haciendo mi alma;
Con los nervios saliéndose de mi cuerpo como pequeñas hilachas de fuego, como cuando sale el sol asomándose por el horizonte en un nuevo día... 
Me sentía incapaz de disimular mi inquietud pero debía de intentarlo como me fuera posible.
Y sumergida entre mis pensamientos, el rompió aquel silencio.
-¿Sabes cuál fue mi intención al traerte aquí, verdad? O al menos lo podrás imaginar... pronunció en un tono nervioso mientras no podía disimular una pequeña sonrisa que escapaba entre las comisuras de sus labios, me resultaba realmente hermosa.
No sabía que responderle, es más, me veía incapaz de pronunciar cualquier frase de manera lógica y coherente - quizás...- es la única ridiculez que mis labios fueron capaces de vocalizar.
-Precisamente no te he traído para disfrutar del paisaje ¿no crees?- dijo de manera irónica mientras se le escapó una risa nerviosa.
Ni si quiera podía mirar fijamente a sus ojos sabiendo que camino estaba tomando la conversación.
-¿Me quieres, de acuerdo? y lo se aunque no me lo digas, pues a través de tu mirada tus ojos me lo dicen.
-Si...
-Ahí quería yo llegar-dijo en cierto tono de alivio.
Le miré fijamente por primera vez, mientras contenía las ganas de abalanzarme sobre sus brazos y besarle, pero temía no actuar bien. Y de repente, tuve el valor de preguntarle: -¿es ese amor correspondido?.
- Me gustaría decirte que ahora, cuando me miras y me preguntas si te quiero, debo responderte que aunque lo quisiera jamás podría dejar de amarte, pues eso sería renunciar a lo que me hace mantenerme vivo de una manera u otra, ya que jamás en toda mi existencia he entregado tanto de mi a nadie, pero sin embargo tú... desde el primer momento en que te vi te he pertenecido completamente, y lo seguiré haciendo mientras tu lo desees.
-Te dije que me gustaría pasar el resto de esta noche contigo, pero me he equivocado, lo que en realidad quisiera es pasar todas las noches de mi vida contigo.
-El amor que te profeso es incomparable vida mía, te prometo que nunca te dejaré -prometió.
-No hace falta que me prometas la Luna, tan solo me bastaría si te sentaras conmigo bajo ella.
-Te amo y te amaré hasta que me muera, y si existe una vida después de esta, te amaré también entonces- y de pronto mi sueño se hizo realidad, las palabras sobraron, se acercó hacia mi lentamente mientras nos fundimos en un cálido y eterno beso.
Fue la sensación más maravillosa que jamás hubiera podido experimentar.